En un giro político de enorme impacto para la gobernabilidad del país, el presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR) y ex mandatario, Horacio Cartes, anunció públicamente que el partido oficialista acompaña la apertura de un juicio político contra el presidente de la República, Santiago Peña. El pronunciamiento desarticula el sostén político del Poder Ejecutivo desde su propia base partidaria y abre una crisis de desenlace incierto en la cúpula del poder.
La postura fue dada a conocer mediante un comunicado oficial emitido en la red social X, donde el titular de la Junta de Gobierno fundamentó la posición del partido argumentando la necesidad de defender los recursos del Estado y preservar los principios institucionales de la agrupación oficialista.
Argumentos sobre fondos públicos e institucionalidad
En el documento, Cartes sostiene que la nucleación política no mantendrá una postura neutral frente a la gestión de los recursos estatales.
“Como presidente de la Asociación Nacional Republicana, no estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados, debemos pensar en la gente y en los valores que sostenemos desde el Partido Colorado”
, señala el primer tramo de la declaración.
El pronunciamiento no especifica casos puntuales ni investigaciones en curso, pero alude de forma directa a irregularidades en el manejo de caudales públicos y previsionales como el detonante de la pérdida de confianza en la gestión de Peña.
El quiebre del oficialismo y sus implicancias
La declaración adquiere un peso institucional decisivo al formalizar la postura de la conducción partidaria a favor del relevo del jefe de Estado.
“Acompañamos el juicio político al presidente de la República, Santiago Peña, a los efectos de volver a reencauzar la institucionalidad de la República”
, expresa el comunicado firmado por el titular de la ANR.
El quiebre de la bancada oficialista en el Congreso y la postura que adopten las distintas facciones internas determinarán la viabilidad parlamentaria del juzgamiento. El pronunciamiento cierra apelando al historial de la nucleación política:
“La bandera colorada representa una historia de servicio al país: honrarla también significa actuar con valentía cuando la patria lo exige”
.
El anuncio reconfigura inmediatamente el escenario parlamentario en ambas cámaras, donde el acompañamiento del sector mayoritario del coloradismo resulta determinante para la aprobación del libelo acusatorio y el eventual juzgamiento del mandatario.
