La incertidumbre financiera suele ser el caldo de cultivo ideal para los oportunistas de la red. En medio del proceso de devolución de depósitos a los clientes de Ueno Bank, el Banco Central del Paraguay (BCP) tuvo que salir a aclarar lo obvio, pero necesario: la banca matriz no ofrece ni habilita cajas de ahorro a personas físicas. La advertencia responde a la circulación masiva de mensajes fraudulentos que intentan pescar datos confidenciales de ahorristas desesperados por recuperar su dinero.
El esquema detectado apela a la modalidad de phishing. A través de enlaces enviados por mensajería o redes sociales, los estafadores prometen gestionar una supuesta “Cuenta de Ahorros BCP” para canalizar los fondos. La jugada busca que la víctima entregue contraseñas, números de cédula e información bancaria sensible, aprovechando la prisa y la desinformación de quienes buscan poner a resguardo sus activos.
El mecanismo oficial de devolución y el tope del fondo
El trasfondo de esta ola de intentos de estafa radica en la ejecución del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), activado para cubrir las obligaciones de la entidad extinta. Para el usuario de a pie, entender el trámite es clave para no caer en las trampas de la delincuencia digital. El procedimiento técnico no requiere intermediarios, gestores privados ni el pago de comisiones para acelerar los plazos.
Según la normativa vigente y los datos oficiales de la banca matriz, el esquema de restitución contempla los siguientes puntos clave:
- Un cobertura inicial de hasta 40 salarios mínimos por ahorrista, lo que equivale a G. 121.760.000.
- La acreditación directa en una cuenta bancaria o financiera que el titular ya posea en otra entidad del sistema, priorizando aquella con mayor saldo disponible.
- La apertura de oficio de una caja de ahorro a nombre del titular únicamente si este no cuenta con productos activos en ningún otro banco o financiera.
- El descuento automático de las deudas vencidas que el cliente mantenga con Ueno Bank sobre el monto total a devolver.
Vulnerabilidad, desinformación y el rol de las instituciones
Más allá del impacto operativo, el fenómeno deja al descubierto una fragilidad estructural: la falta de educación financiera y de ciberseguridad en momentos de crisis sistémicas o puntuales. Cuando una entidad colapsa, la comunicación institucional debe ser implacable y directa. El vacío de información precisa o la demora en los procesos abre la puerta a que esquemas de ingeniería social exploten la ansiedad de la gente.
La recomendación central del BCP es tajante: evitar ingresar a enlaces sospechosos, no reenviar mensajes de origen dudoso y verificar cualquier estado de cuenta o trámite directamente a través de los canales oficiales instituidos por la autoridad monetaria. En materia de dinero, la prisa es mala consejera y la verificación previa, el único escudo efectivo.
