La sostenibilidad del sistema sanitario público paraguayo vuelve a depender de la ingeniería financiera y del endeudamiento soberano. El ministro de Salud Pública, Isaías Fretes, mantuvo una reunión de trabajo con el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, con un objetivo central: coordinar el acceso a los recursos de una emisión de bonos prevista por el Tesoro para febrero de 2027. La intención oficial es liquidar la totalidad de las deudas acumuladas con los proveedores de medicamentos e insumos, un lastre histórico que condiciona de manera permanente la capacidad de respuesta de los hospitales públicos.
La estrategia plantea una pregunta de fondo que trasciende la coyuntura administrativa: ¿es posible que el Ministerio de Salud logre una gestión eficiente y previsible si debe recurrir sistemáticamente al crédito extraordinario para honrar sus compromisos corrientes? El saneamiento de las cuentas del sector sanitario no es un mero ejercicio contable; se traduce de forma directa en la disponibilidad de fármacos en las farmacias sociales y en la reducción de los tiempos de espera para cirugías y tratamientos de alta complejidad que hoy golpean el bolsillo de las familias paraguayas.
Las implicancias del «borrón y cuenta nueva»
Desde la perspectiva del Ministerio de Salud, la cancelación de los pasivos acumulados representa una oportunidad para reconfigurar la relación con la industria farmacéutica y los proveedores del Estado. El ministro Isaías Fretes argumentó que la regularización de los pagos permitirá mejorar sustancialmente las condiciones de compra para el Estado paraguayo, que históricamente adquiere productos con sobrecostos financieros debido a la alta morosidad estatal.
Ordenar las obligaciones acumuladas nos permitirá el próximo año mejorar las condiciones de negociación, reducir costos y avanzar en la logística institucional. Significa el borrón y cuenta nueva
Esta declaración del secretario de Estado evidencia que el costo de la deuda no solo se mide en intereses, sino en la pérdida de poder de compra del sistema público. Con las cuentas en orden, la cartera sanitaria proyecta un escenario de mayor previsibilidad para exigir el cumplimiento estricto de los contratos de provisión y evitar el desabastecimiento crónico.
El desafío de la disciplina fiscal en el gasto social
La utilización de fondos provenientes de la emisión de deuda para el pago de gastos corrientes —como la adquisición de medicamentos ya consumidos— es una práctica que genera debates rigurosos en el ámbito de la economía pública. Si bien la medida resulta indispensable para destrabar el suministro actual, el verdadero desafío para el Ministerio de Economía y Finanzas radicará en establecer mecanismos de control que impidan la generación de una nueva bola de nieve financiera tras el corte administrativo proyectado para el 2027.
La viabilidad de este plan dependerá de la rigurosidad con la que se ejecute el presupuesto y de que la emisión de febrero de 2027 sea efectivamente la última herramienta de auxilio financiero de esta naturaleza. De lo contrario, el pretendido «borrón y cuenta nueva» corre el riesgo de convertirse en un ciclo repetitivo donde el endeudamiento posterga, pero no soluciona, los problemas estructurales de financiamiento de la salud pública en Paraguay.
